Esta tranquilidad, casi sin prisa, la brisa leve que pega en el rostro, que escurre sobre los cristales, este paisaje verde y terroso, el renacimiento de tanta vida de entre el lodo y el polvo. Las primeras lluvias, torrenciales, que todo lo limpian tras la larga sequía
Los monzones llegan de imprevisto sobre un adiós profundo y anunciado, con mil pequeños adioses. Los pulmones se purifican hasta lo más hondo. Aparto la memoria, la costumbre, tu presencia, del presente, y los amontono en la pila de recuerdos para ir alimentando, de a poco, al olvido.
Hoy somos lluvia que se escurre por coladeras, sobre patios y calles. Formamos un gran charco en el pavimento que, con los días, se evaporará; como las lágrimas que se fueron, y se limpiaron del rostro con una leve sonrisa, y este nuevo sentimiento de pertenecerme.
Decidí que no existe el perdón en apoyo a aquel que te lloró por noches y días, por todo el moho negro pegado en las paredes del cráneo, por la humedad de tanto llanto y por el tiempo, y el esfuerzo, que ha tomado limpiar.
No perdonar es aceptar la historia. Dejar de lado la absurda negación para mirar de frente el dolor, la realidad de quien durmió a mi lado, sin el falso maquillaje del amor. Tomar la vida entre las manos, con la esperanza nula, y apretujarla hasta reconocer que el pasado, las historias, han muerto.
Elijo el olvido antes que el perdón, porque mientras no olvide, el recuerdo persistirá de aquella indiferencia, y la crueldad de tu mirada mientras yo yacía en el piso, y tú seguías destrozándome.
Así hoy abro los ojos y se derrumban las paredes de mi mente en donde habitaste hasta ocupar cada espacio sin dejar hueco para mi. Te libero de mi me libero de ti y te regalo este adiós sin perdón como muro como océano como vacío intransitable.
Se implantó como una diminuta larva. La depositó un día el vacío de necesitar, con disfraz de hormiga o de mosca, alguna noche mientras dormía.
Creció dentro de mí, tras de los ojos, casi imperceptible. Se fue adueñando de toda sinapsis, de mi lengua. Nadaba entre dopamina y oxitocina, hasta contaminarlo todo.
Un día tomó la mitad de mí y despertó a mi lado, como extensión de mi ser. Mientras yo me alimentaba de la miel de sus senos, y me prestaba su cuerpo para entretenerme, ella seguía drenando, absorbiendo todo de mí, controlando aún mi mirada, mi voz, mi voluntad.
No sé exactamente cuándo, sin darme cuenta, empezó a drenar a otros, aun durmiendo a mi lado. La simbiosis se hizo parasitaria, y ella necesitaba más de mí para llevar su vida a otros cuerpos. Necesitaba aparearse, reproducirse, y yo, para ello, ya no servía.
Hoy tomé el escalpelo. Tuve que arrancarla de mi piel, separarla de glándulas, hacerla devolverme el timo del que se había adueñado. Y la vi revolcarse. Lloró en el piso, rogando meses, más días, más tiempo. Pero mi cuerpo, casi seco, tenía que elegir entre ella, que tenía otros suministros, físicos y emocionales, o yo, que al final, solo me tenía a mí.
Te quedaste con mayo también te robaste junio julio, agosto hasta llenarlos de porquería en mi memoria Hiciste del trece, el día que salió a la luz tu traición y la dirección donde te pusiste aquel disfraz de puta
Deshiciste el dos mil veinticuatro y te abrazabas de otros desde el veintitrés llenando de mierda fecha tras fecha no sé exactamente qué más te llevaste mientras llevabas a tu boca otros labios y el sexo de alguien más para llegar a dormir después a nuestra cama y embarrarla de semen ajeno
No tengo en mi mano el perdón ni soy quien para anunciarlo u omitirlo hoy te regalo tus historias tus mentiras y todas las noches que desperdicié llorando cuando ni siquiera te interesaban mis lágrimas
Te dejo en tu pantano mientras espías con tus ojos sobre el agua mirando tu propio reflejo aguardando a quien confiado entre en tu humedad para hundirlo en tu profundidad dejarlo por años ahogarse pudrirse, para roerlo y finalmente algún día abandonarlo cuando alguien más se acerque
Tal vez la vida de la vuelta y algún día el humedal de tu pantano se seque y quedes con la piel reseca caminando entre el lodo de lo que algún día fue
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