Un día el nosotros se hizo tu
y yo quedé encerrado en un sarcófago
con una pequeña ventana
en la que paseabas de otra mano
en la que te olvidabas de mi nombre
y gritabas adiós en todos los idiomas
Mis lágrimas se hicieron la rutina
que caminaba a diario sobre tu espalda
tu mirada de soslayo mirando fijo
hacia otro lado
la lluvia que dejaste escurrir sobre mis pies
el paraguas que se sacudía lanzándome
gotas de hartazgo y reproches
mientras tus brazos y tu cuerpo cedían
tu ropa cayó en otro suelo
junto con las cortinas que develaron cientos de mentiras
aquella noche se derrumbó una ciudad
huyeron los perros y las lilis se secaron
Moriste en otros brazos aún siendo mía
morí sin brazos para retenerte
sin piernas para alcanzarte
y toda esperanza se hizo piedra
y las piedras se desmoronaron
junto al amor que sucumbía
bajo toneladas de palabras no dichas.
Luego las semanas se llenaron te instantes
de últimos instantes
un baile a la media noche
llenamos maletas de sexo y besos
para llevárnoslas arrastrando
cada uno por las calles
de nuestras nuevas vidas
y no dejar que el olvido se quedara con todo
miles de adioses
entre sábanas sudadas o empapadas de lágrimas
velas que se consumían
mientras tú y yo dejábamos
finalmente
de ser nosotros
Edumonch



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