La mañana queda muda
incertidumbre que crece
desvanece cuerpo, mente,
abandono de la duda.
pasado que confabula
Lengua hecha de silencio
lengua acha del silencio
que parte en dos mi vida
pausa-sueño sin salida
curso-muerte que sentencio
Edumonch
La mañana queda muda
incertidumbre que crece
desvanece cuerpo, mente,
abandono de la duda.
pasado que confabula
Lengua hecha de silencio
lengua acha del silencio
que parte en dos mi vida
pausa-sueño sin salida
curso-muerte que sentencio
Edumonch
No es de tu labios
de lo que me ausenté en estos días
es de la mano que se extiende
y encuentra almohada y sabana
que tu cuerpo entibian
No es de tus ojos
de los que salí por unos días
es de la mirada que siempre encuentra
y hoy acaba vacía por las calles
sin sentido
sin sentidos
sin ti
Es del dulce de tu pecho
de tu cuerpo tibio
de tu mirada
y tu vientre alivio
de mis refugios,
donde por hoy
no estoy
Es la distancia
y su marca
tatuada en mi pecho
en el lecho,
las que gritan
y se estampan
contra todo del día
sobre cientos de caras vacías,
para decir
en esta noche
de calles anegadas
que simplemente
no estás
Edumonch
para V. A.
Toda las creencias se han derrumbado
los altares se cuartearon,
ni la piedra más dura resiste
el constante desgaste pluvial de los años
ni el insistente golpeteo del destino
Cambios de dirección,
sueños que se hacen recuerdo
licuados entre pavimento
calles, sabores, piel
El absurdo de estos días
con su lógica y sus sistemas
que deciden derrumbarse
La pesadumbre de mis párpados
cae sobre el cuerpo
sobre el día
Bajo los escombros
encuentro tu recuerdo
Regresa tu mano tibia
tu cuerpo cálido y semidesnudo
la sencillez de los días, de la vida
un auto aparcado
en la oscuridad de una calle
manos
labios
nuestra piel ardiendo
el futuro ocultándose bajo el asiento
tú a punto de partir
el sabor de tu boca
tu senos en mis manos
en mis labios
tus piernas a mi alrededor
mientras unidos nos deslizábamos
en aquel mundo lineal
en el que todo permanecía simple
simple como aquellas cartas enviadas al pasado
abandonadas en un buzón que nadie abrió
No importa que después te hayas ido
y regresado con otro adiós anticipado
No importa que el final contundente llegara
con su sabor a besos y lágrimas
No importa que tras de aquel día de septiembre,
hayamos decidido construir el futuro por separado
Hoy me quedo con el recuerdo,
con tu mano
tu cuerpo tibio
tus palabras
y con aquel auto aparcado
en la oscuridad de mi memoria
Edu Monch
Es una mentira que el olvido existe
¡el olvido no existe!
sólo la imperiosa necesidad de incitarlo
de alentarlo a existir
refugio
sepulcro del dolor
que asiste algunas noches
a tallar su lápida en medio del sueño
Edu Monch
me gusta imaginar tu cara
me gusta pensar tus ojos
cuando desnuda yaces entre mis brazos
me gusta recordar tu boca
sentir tus manos
cuando surcan mi cuerpo durante el alba
me gusta bordear tus vértices
y hallar secretos escondidos en tus rincones
¡qué dulce sabor el de tus labios
entre el sexo y la madrugada!
¡que amargo dolor al desprendernos
llenando océanos con distancia!
*
te fuiste en un beso,
a mitad de la noche
pero te quedaste
con tu olor en mi boca, en mis manos
te tengo,
te guardé
para recorrer tu piel
con la memoria de mis dedos
para saborear tu boca
con el recuerdo de mis labios
para recorrer tu cuerpo
con palabras y en mis ojos
*
cada célula de mi cuerpo contiene algo tuyo
que me devuelve a tu piel
cada mirada una imagen
que me deja varado ante tu rostro
cada palabra tu nombre
como dulce bajo la lengua
y cada día y cada noche,
sobre todo la noche,
tienen un sueño largo y profundo
en el que nunca te vas
en el que despiertas a mitad del amanecer
y te metes entre mis brazos
yo entre tus piernas
y juntos nos hundimos desde los labios
hasta el final de nuestros cuerpos
Edu Monch
Las emociones sobrepasan la razón
la boca se queda muda
dedos trompicados por el teclado,
hilos de lágrimas enredados en la garganta
que aprietan hasta asfixiar,
sin palabras,
regresa aquella extraviada necesidad
de volver a creer
sin palabras,
mientras te miro tras las barandas
te escucho, aunque sin voz me llames,
toco tu mano, tu mejilla,
tus ojos cerrados
en medio de la noche
Tu en la inquietud de los sueños
yo en tu sueño entrometido
para jugar juntos hasta la madrugada
y robarte todo el dolor
haciendo a un lado luces y sonidos
y ese viento helado que recorre tu cuerpo.
Quiero guardarte en mis brazos,
atrancar la puerta,
olvidar que afuera el mundo cruje
olvidar que las certezas se derrumban
y que la lluvia lanza gotas de angustia
por toda la ciudad.
Velar tu sueño
entre mi ansiedad y tus lamentos
bajo una cortina plástica de dudas y confusión
con la soledad entrometida frente a la ventana
y ese tornado que a lo lejos se aproxima
y no digo nada
silencio doloroso
agonía silenciosa
Entonces pienso,
que la fe existe,
que la esperanza me sobrevive,
por un momento,
y que la vida no está partiendo,
sino que a penas,
apenas va llegando
Edu Monch
en la obscuridad se enciende una lámpara
como faro a la orilla de la cama
a lo lejos,
lo miro,
a lo lejos
dudo de quién lo enciende
distancia inconsciente,
despertar, pensar que despierto
entre sueños te abrazo
me sujeto a ti
como esa última esperanza
que mi otra vida arrojó por la borda
desde el barco en que partía;
me quedo flotando, a la deriva
sobre ese espacio indefinido
entre sueños y vigilia
en la oscuridad insomne,
en un océano vacío,
que se agita, se convulsiona
no creo,
me creo despierto,
pero en nada creo,
clavo los ojos en el faro
en la ausencia que yace sobre la cama
pero todo es sueño
hago del sueño mi alimento,
revuelto entre agua,
mana pastoso
compuesto de acontecimientos irrealizables
insolubles en la realidad
entre dolor y angustia,
la muerte sale de ronda,
da vueltas
y vueltas
mientras yo doy vueltas
entre sábanas de recuerdos,
entre dolores y ansiedad,
pálida se queda sentada a los pies de la cama
disculpa su ausencia con una mirada,
una sonrisa emerge del pasado
sus labios calcáreos
emiten un murmullo
siempre un murmullo oscuro
indescifrable
triste
me mira de nuevo
como esa amiga extraviada
y me regala ese miedo recóndito de la infancia
en el que me hace sentir sólo,
sin asidero alguno, sin esperanza alguna
con la ansiedad que emana del estómago
y se esparce por venas y por nervios
«se que algo ocurrirá»
se aleja con un beso en la mejilla
me deja una duda bajo la almohada
una esperanza descompuesta junto al despertador
y una lámpara apagada sobre el buró
Edu Monch
Hoy no se escribe nada
hoy no sé escribir nada
la tristeza toma mi mano
el silencio anuda mi lengua
mientras unos párpados pesados
juegan a partir la realidad
y los sueños.
Hoy quiero callar hasta cansarme
no ser poeta, ni ser humano
ni esposo, ni padre
ni publicista, ni maestro
ni amante, ni amigo
ni hermano, ni extraño
ni hijo, ni olvido;
quiero dejar de ser
todo eso que me han nombrado
y hacerme aire
para quedar suspendido
sin nombre,
sin tiempo o espacio
siendo vapor
nube
¡una epidemia de nubes!
que cubran por completo tu mente
para entonces permanecer en mi silencio
en el cielo de tu pensamiento
casi imperceptible
casi presente
Edu Monch
Nos gusta pensar que la vida nos conduce
que una mano hojea y escribe nuestra historia
que los caminos en esta vida son finitos;
pero no es así,
en realidad vivimos en planos cartesianos
que apuntan al infinito
Antes de la muerte,
cumplimos cientos de destinos
miles de momentos
con un sólo final
Acumulamos destinos
cumplidos una y otra vez
todo el tiempo re trazados,
corregidos
*
¡No me quedaré contigo!
¡No te quedarás conmigo!
nunca llegamos para quedarnos
sólo alcanzamos una pausa
en la que se piensa:
«la búsqueda ha concluido»
pero al siguiente instante
alguien, alguno de los dos
lo desmorona todo entre sus manos
Cada nuevo encuentro
abre puertas
termina historias
Hoy me encuentro
sentado en un baldío de sueños y esperanzas
jugando a retener arena entre mis manos
*
Pienso
en tus ojos fijos
en tu boca, tus manos
mientras nuestros cuerpos
se entregaban,
se absorbían,
se reconocían entre el amanecer
Recuerdo tu belleza abrumadora
llenándolo todo
tu cuerpo entre mis brazos,
en mis labios
pero hoy, para ti, me voy haciendo olvido
tus palabras, en mi, se hacen ausencia
y pienso en el destino
y en la pausa
en ese momento
en el que encontramos
en el que nos encontramos
sin saber
que terminaría siendo sólo por un instante
Edu Monch
Enfrentar la hoja en blanco
con los nervios apretados en la palma de la mano
con sentimientos que quieren gritar
pero se quedan callados
Me estoy deshaciendo
mis labios no emiten palabra alguna
sólo murmuran tu nombre
entre el silencio absoluto de la noche.
Muero
escurriendo sangre entre días
muero
llorando este dolor pasmoso,
helado letargo
entre la lentitud de las horas
Escuchar una y otra vez:
«adiós»
de tantas bocas distintas
con tantas formas distintas
y cada adiós se hace signo
entre palabras no dichas
¡Nadie espera!
la soledad misma se despide
la muerte se cansa de aguardar
y todos parten,
me quedo a mitad de la calle
en medio de un sueño
con el frio invernal que me aloja,
que me habita
con mis pies gélidos que se niegan a andar
y el escalofrío del vacío
recorriendo mis venas
¡Todo se va!
la vida de costumbre se ausenta,
los cuerpos se diluyen
y la muerte se lleva la esperanza a rastras
para dejar nada,
nada
sólo vacio,
me hago un portador de ausencias ajenas
y las hago verso
y las destrozo
y las padezco
Pero hoy no queda nadie
sólo este pudrirse desde dentro
en cada hueso, con cada sueño
y mirarlo todo desde la comodidad de una cama
que ya no vuela
que se queda estática y callada
Estoy cansado de despedidas
hasta la madre
del futuro arremolinado
ante mis ojos
de estos huecos que me llenan
de todas mis dudas
del dolor
de las deudas
y de tantas promesas guardadas,
dichas
deshechas
hechas añicos
en el rincón de mi memoria.
Edu Monch
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