• Un día el nosotros se hizo tu

    Un día el nosotros se hizo tu

    y yo quedé encerrado en un sarcófago 

    con una pequeña  ventana

    en  la que paseabas de otra mano

    en la que te olvidabas de mi nombre 

    y gritabas adiós en todos los idiomas

    Mis lágrimas se hicieron la rutina 

    que caminaba a diario sobre tu espalda 

    tu mirada de soslayo mirando fijo 

    hacia otro lado 

    la lluvia que dejaste escurrir sobre mis pies

    el paraguas que se sacudía lanzándome

    gotas de hartazgo y reproches

    mientras tus brazos y tu cuerpo cedían

    tu ropa cayó en otro suelo

    junto con las cortinas que develaron cientos de mentiras

    aquella noche se derrumbó una ciudad

    huyeron los perros y las lilis se secaron 

    Moriste en otros brazos aún siendo mía

    morí sin brazos para retenerte

    sin piernas para alcanzarte 

    y toda esperanza se hizo piedra

    y las piedras se desmoronaron 

    junto al amor que sucumbía 

    bajo toneladas de palabras no dichas.

    Luego las semanas se llenaron te instantes

    de últimos instantes 

    un baile a la media noche 

    llenamos maletas de sexo y besos

    para llevárnoslas arrastrando 

    cada uno por las calles

     de nuestras nuevas vidas

    y no dejar que el olvido se quedara con todo

    miles de adioses 

    entre sábanas sudadas o empapadas de lágrimas 

     velas que se consumían 

    mientras tú y yo dejábamos

    finalmente 

    de ser nosotros

    Edumonch

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  • Noches como esta

    Noches como esta

    En noches como esta,

    cuando el silencio se adueña de la casa

    y solo mis pasos resuenan por los rincones vacíos,

    me pierdo en un laberinto de recuerdos.

    Sombras danzan a mis pies,

    testigos mudos de caminos,

    de secretos guardados.

    Los grillos entran por la ventana,

    cantando soledad fundida

    confundida con mis pensamientos,

    cantan momentos perdidos,  

    palabras no dichas,

    sueños rotos

    que se esconden en rincones oscuros.

    En estas noches de aire pesado,

    el pasado se desdibuja ante mis ojos,

    mientras las sombras  borran huellas,

    cicatrices,

    las marcas de días de olvido.

    Me sumerjo en la cama,

    buscando refugio en el sueño,

    las fuerzas  que a diario flaquean

    se rinden ante la noche,

    y se quedan tiradas en la escalinata del día.

    La noche incrementa el calor,

    me envuelve  en su abrazo sofocante

     mientras mis sueños se desvanecen,

    como gotas de agua que se evaporan en la almohada.

    Noches de días secos,

    sin diluvios que todo lo ahoguen.

    las sirenas de la calle llenan el vacío entre mi boca y tu oído

    y los segundos se van como suspiros,

    mientras mis  latidos se desvanecen en la oscuridad.

    Edumonch

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  • Basura bajo la lengua

    Basura bajo la lengua

    El silencio está lleno de palabras

    que se derraman gota a gota

    entre tardes y días inútiles,

    en los que la voluntad se dobla como dedos

    que no soportan peso alguno

    Meses de basura guardada bajo la lengua

    y aún más guardada hasta que la cabeza estalle

    o la vida o lo que queda de ella

    Esperar para de nuevo complacer

    de nuevo tropezar con las mismas grietas

    para quedar al fondo de la incomprensiva realidad

    que cae como deslave sobre mi cuerpo

    Nos quedamos solos en la obscuridad

    con la caminata nocturna del pensamiento

    que termina ahogado entre las luces

    que se derraman sobre el techo y las paredes

    entre el crujido de la casa

    entre el aullido de perros distantes

    entre todo lo que obscurece

    ante la noche que ladra y ladra

    mientras todo se derrumba.

    Edumonch

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  • Encrucijadas

    Encrucijadas

    El camino siempre es resultado de encrucijadas

    no hay pasos dados sin decisiones tomadas

    jamás aparecemos a la mitad de la nada sin saber de dónde vinimos

    Así que hoy no te preguntes por qué ríes

    o lloras

    todo es el resultado de tu propio andar entre las sombras

    de correr tras las luces que tiritaban entre los árboles

    Sigue tu camino sin creer en luz o obscuridad

    Que al final solo estará el precipicio de la incertidumbre

    hay que dar pasos pequeños sin pensar en el destino

    ¡No existe el destino!

    Solo siempre un largo o diminuto camino

    tan lleno de encrucijadas como de dudas

    es lo único que queda para construir o destruir el día

    Edu Monch

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  • De la oscuridad

    De la oscuridad

    Eterna monotonía

    de sombras y canciones

    de muertes derrotadas en banquetas

    a la orilla de carreteras

    surcos sobre el pasado

    gobiernos sin memoria

    Cansancio de piernas

    mientras la cabeza corre

    y el amor se desangra entre percepciones

    Ni tú ni yo miramos más allá de un beso

    nadie mira más allá de un beso

    del peso para comer hoy

    de las garras desgarradas

    del frío

    de tanta soledad habitando tanto humano

    Nueva memoria para el óxido

    mientras el olvido bulle

    y se escurre cobrizo entre los dedos

    sin oxígeno

    anaeróbico sobreviviente

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  • En qué me convertí

    En qué me convertí

    los días son duros

    mordisqueo la vida

    para encontrar huesos

    inquebrantables huesos

    que me dicen que nada cambia

    que todo ya está formado

    o deformado

    que me piensan hueso

    y aquí voy de nuevo

    en este viaje

    otra vez enjuiciado

    juzgado sin ser invitado

    en el sin sentido

    inamovible

    con el pasado a cuestas

    que yo ya no siento

    que ya no recuerdo

    pero que todos ven

    que me recuerdan a diario

    nadie sabe lo que hoy soy

    todos piensan saber lo que fui

    lo que tuve

    lo que perdí

    de donde partí

    a donde llegué

    pero no saben

    que todo dejó de ser

    lo que dejé de ser

    y aunque a diario

    me invento un nuevo inicio

    retocando y pegando

    la rota esperanza

    por mas que intento

    de nuevo tener el valor

    me hundo al primer paso

    me hundo en el mismo pozo

    todos sigan pensando

    que soy el mismo

    pero ni a caso fui ese

    historia repetida

    otra vez caminar a contra corriente

    tratando de dar validez a cada paso

    en cada frase

    en cada acto

    cuando no ven que estoy agotado

    hasta para abrir los ojos

    que no puedo dejar de soñar

    por las mañanas

    que duelen los días

    los dientes apretados

    para además ir demostrando a diario

    quien soy

    que hago

    que no hago

    que si hice

    en que me convertí

    Edumonch

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  • Las noches son de paredes vacías

    Las noches son de paredes vacías

    Las noches son de paredes vacías

    de sombras que pintarrajean el aire

    a diario los mismos trazos de luz y oscuridad

    con la luz de un auto que espanta todo

    Las noches son de angustias embarradas en la almohada

    de recuentos

    de ventanas, cortinas o persianas

    que acaban cediendo ante la luz

    son de miradas fijas en el techo,

    mientras pienso en la inconsistencia de la vida,

    sorbo un whisky

    escucho cualquier canción

    trato de pensar en todo y nada

    miro de re ojo el abismo

    que no se cansa de acumular

    de absorber en su vacío días y más días

    hoy es tan similar al ayer

    y el ayer al antes del ayer

    y todo se repite menos yo

    me quedo mirando de nuevo

    escarbando tanto en la oscuridad

    que mis pestañas están callosas

    de no hallar fondo

    se vacía el vaso

    el humo del puro

    lo nubla todo

    y la noche de nuevo se vacía en mi

    me vacío en versos que luego olvido

    y quedó en espera de otro sueño

    en el que brindo o discuto con mis muertos

    o esperando algún sueño compensatorio

    que ayude a mi cabeza

    a nadar entre las calles un día más

    Edu Monch

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  • Vivir en el encierro

    Vivir en el encierro

    Que difícil le resulta al mundo vivir en el encierro

    Cuando los días y. la vida se han pasado de los ojos para afuera

    de la boca para afuera

    de puertas y ventanas hacia afuera

    Habemos otros acostumbrados al encierro infinito

    y no como cárcel o castigo

    sino prisioneros en nuestro propia mente

    en donde cada pensamiento se aloja como un huésped importante

    hospedamos palabras que jamás se pronunciaron

    o aguardaron décadas en brotar y florecer

    Somos esos tristes poetas o artistas o locos

    que han habitado dentro de su mente por años

    los que acostumbramos a observar el

    mundo desde ventanas

    A ver pasar de vez en cuando un perro

    o una ave que voltea y nos mira

    o escuchar la lluvia mientras nos habla

    y bebemos un café o un whisky con la soledad

    Somos esos que miramos la mesa

    el sillón o la cama

    Como campos infinitos en el que se libran miles de batallas

    Que por las noches, entre sombras,

    jugamos a esconder los rayos de luz

    que se asoman por la persiana

    y se extienden hasta agotarse por el techo

    Hoy el mundo se guarda

    porque un virus anda por las calles

    en los conciertos y en los cines

    en búsqueda de huéspedes tristes

    o ancianos que lo cobijen

    Hoy te propongo que no te guardes

    que no solo te guardes en tu apartamento

    en tu casa

    en una habitación

    Estos podrían ser los mejores días de tu existencia

    si te guardas bien aferro

    bien adentro de tu cabeza

    Edu Monch

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  • Ser un otro, en otro ser.

    Ser un otro, en otro ser.

    La vida es humo, huesos, piel
    que se reparten por el aire dejando nada
    solo viento que gira y se fuga
    no hay tiempo
    no quedan horas
    ni momento alguno que permanezca
    todo se diluye.
    Mi ser se pierde en el espacio
    en los espacios que por un instante
    pensé que habitaba
    en aquel que me inventé
    o fui moldeando
    formado en pensamientos, ideas
    conocimientos acumulados
    hasta hacerme creer: “Yo soy”.
    Entonces “fui” por un tiempo
    el espacio no era una constante
    todo se movía
    y pensaba que el tiempo pasaba
    mientras yo permanecería inmutable
    y la ilusoria vida sería un transitar
    pero no percibí que era viento
    que gira como tornado
    como huracán que todo lo arrastra
    y de un momento a otro
    dejé de ser
    y nadie me preparó para: “no ser”
    siempre pensé en qué o quién sería
    jamás nadie me dijo
    qué podría ser, después de ser aquel
    y justo en ese instante
    la vida, el tiempo o un tornado
    me dejaron en otro lado
    en otro o instante
    en que el ciclo que se reinició
    en el que nuevamente
    me tuve que re inventar
    para de nuevo: “Ser”.
    Ser un otro, en otro ser.

    Edu Monch

    Una respuesta a «Ser un otro, en otro ser.»

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  • Solitaria muerte

    Solitaria muerte

    La vi de reojo

    con su sonrisa sarcástica

    perfectamente enlutada

    silenciosa

    me observaba detrás de una ventana

    desvíe la mirada, aminoré el paso

    hacia tantos años en que nos perdimos

    en que deje de sentirla rondando

    Aún la recuerdo a mi lado

    vigilando mis noches

    observando desde el rincón

    asechando, aburrida

    mi juventud tardía

    con sus manos frías sobre mi pecho

    haciendo círculos en mi cabeza

    con sus dedos

    hasta hacerme dormir

    hasta hundirme en su sueño

    doloroso y lastimero

    Hoy era otra y yo el mismo

    me miró fijamente

    tal vez decepcionada

    ni poeta, ni artista

    ni publicista

    ni padre, ni amante

    ni esposo, ni nada

    Al acercarse, cómo una amiga intranquila

    la escuché murmurar

    mientras pensabas que me olvidabas

    o te olvidaba

    te seguí

    ni vivo ni muerto

    siempre a tu paso lento

    lleno de sueños incompletos

    buscando y buscando

    y dándote por todos lados

    para acabar olvidado

    sin decidir renunciar

    ni decidir vivir

    añorando muertos

    dependiente de manos

    de amor que olvidaron

    de amigos efímeros

    de falsas promesas

    soñando que escribes

    soñando que vives

    aún creyendo que te tomaré en mis brazos

    y finalmente una noche

    aliviaré tu dolor

    Guardamos silencio

    me di media vuelta y caminamos

    no a prisa

    no despacio

    simplemente sabiendo

    que la muerte solitaria

    callada y en negro vestida

    de nuevo a mi lado camina

    Edu Monch

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