Encontrar poesía bajo las pierdas
que cargamos como lastre
entre arañas y gusanos
entre el humus que dejan los días rancios
rasparla
extraerla como moho
como costra adolorida
de raspaduras añejas
Edu Monch
Encontrar poesía bajo las pierdas
que cargamos como lastre
entre arañas y gusanos
entre el humus que dejan los días rancios
rasparla
extraerla como moho
como costra adolorida
de raspaduras añejas
Edu Monch
Larga es la espera
amarga la garganta
olvidar todo ya
para nadar hacia el estero
que tu cuerpo y el mío forman
como último espacio de paz
Tus labios placebo
tu cuerpo agua
que escurren entre mi lengua
canción de cuna
piernas que envuelven
Hoy tenemos frio en las manos
pero caricias para amarrarnos
brazos cobijo
palabras para calentar tanto silencio
Hoy me queda nada
vivo en la negación ante el olvido
partí de todos lados
en ningún lugar me supe quedar,
salvo en tu piel,
de tantas casas huí,
de otras personas me exilé,
tantas vidas pasadas se fueron a la mierda;
cuantas veces te quedaste a sostenerme.
La vida es hoy lo que es
no más, sin falsas esperanzas
sin falsas promesas
sólo tu y yo
y estas mis ganas eternas
de estar desnudos
en medio de esta noche helada
Edu Monch
gritos atorados
lágrimas acumuladas
desesperanza entrometida
y la tristeza no brota de la boca
dejando un charco de infelicidad
sobre todo lo que la vida toca
desciendo
y no veo colinas
ni al frente, ni a lo lejos
por donde ascender después
sólo oscuridad
y reflejos
de vidas pasadas
risco hacia la nada
en que desciendo lento
muy lento
mientras siento en mi pecho
la presión de más y más atmósferas rancias
mas silencio
mas distancia
en esta bajada
de agonía e ignorancia
no hay redes
ni escaleras
si acaso tu sonrisa
tu mano de vez en cuando
tu pecho, tu cuerpo
para regalarme por un instante
una sensación de sosiego
remansos de tierra firme
a mitad de la caída
Edu Monch
Tanto ruido a diario
tantas voces carcomiendo los tímpanos,
sin escapatoria,
permanecer en esta silla frente un monitor
a cambio de supervivencia quincenal
Cientos y miles de circunstancias para llegar a este punto
en que no hay bifurcación
ni encrucijada al frente
salvo este permanecer inquietante
en donde la angustia y el dolor
se disuelven a diario en el café
Hay veces que por la mañana, entre autos,
los sueños extraviados se re acomodan
y me acompañan en mi trayecto
hasta llegar a este sucio sótano
en donde la vida queda congelada
y las alas quebradizas e inseguras
Por las noches no hay estrellas
y las luciérnagas
hoy me pasan recibo a cambio de brillar
así la oscuridad estática
rompe el silencio de vez en cuando
repitiendo una y otra vez
que no debería de estar más aquí
Edu Monch
Hoy todos podríamos saberlo todo
o casi todo
pero queremos saber nada
la semántica de la vida y el olvido
aunque conocerlo casi todo sería simple
como abrir un libro
hablar con las personas
hasta buscar en gúgul
nos quedamos callados, aguardando
guardando millones de palabras
como traducciones del esperanto
a lenguas muertas
información, más información que conduce a nada
al desconocimiento de mi, de ti, de los otros
y así se queda el Ser como foto de portada,
pegada sobre un ataúd a mitad de la sala
Habitamos nuestra morada virtual,
de sueños virtuales desvanecidos
maquillando angustias y paranoias reales
comercializando cuerpos y almas
a cambio de antiguos ismos
que utilizan la libertad como carnada
beber a diario fotos de vidas ajenas
de vidas viejas y gastadas
para deglutir nuestros vacíos
reventando carencias,
pasados y futuros imposibles
contra la miseria de la existencia
toda pregunta parece tener respuesta,
embarrando la vida sobre un teclado
mientras millones de sueños son extraviados,
entre redes y nubes
en tanto, toda solicitud de vida,
queda eternamente rechazada.
Edumonch
mañana nebulosa
tarde de hielo
noche de huecos
la mente escurriendo constante
gotas de pasado
que recorren la frente
con historias veladas
de agónicos recuerdos
pies adoloridos a mitad del camino
inamovible estatua que no sabe permanecer
escarcha en los hombros
entumido el entusiasmo
apretando dientes
trás de labios sellados
conclusión, final bifurcado
muerte
cansancio
vida que arrastra
por un paseo surrealista
entre pérdidas y retornos
encuentros y olvidos
párpados como lozas
dolor púrpura
tapiando unos cuantos sueños
durante unas cuantas noches
bebiendo invierno
rellenando vacíos abandonados. por aquel que fui
mientras la soledad drena mis venas
hasta dejarme vacío
cascaron de mirada vacía
hoy ya no digo quien soy
ni quien fui
o quién pude ser
hoy la realidad
congeló voluntades
y aquello conocido como vida
se escapa por un hoyo
en el bolsillo del olvido
Edumonch
vida, sucesión de momentos agotados
finitos
encimados
que puede la memoria extender a placer
hasta dejar sólo rastros borroneados
imprecisos
de lo que un día fue
mitad olvido
mitad placebos
para poder pensar:
«ha valido la pena vivir»
Edu Monch
Mi soledad
dicta su sapiencia
como amiga muerta
que habla y blasfema
hasta seducir al olvido
Jugamos a diario,
yo pienso que es viento
mientras tras la puerta ella zumba
con su voz de silencio
todos mis resentimientos
Hace de las nubes olas de tristeza
que inundan mis ciudades
y todo lo llena con su sonido hueco
vacío
de aullido en pozo infinito
en el que todo se quiebra
noches
escaleras
canciones
gritos
hasta la misma muerte
se queda lejos
mirando resentida
Por días tapa mi boca
para solo dejarme
para sólo dejarme
goteando palabras sudadas
como saliva sobre hojas blancas
Por las noches
en el lienzo oscuro del techo
tatuamos grietas
con cuerpos y labios
para luego arroparme
con sábanas de tristeza,
cegando sueños
y soplando versos
tristes versos en mi oído
Edu Monch

Encierro en melancolía
en días de piedra errante
amor, promesas que parten
sueños en alcantarillas
pretérito sin salida
Atado por la desgana
con tres esperanzas vanas
silencio para morder
lamentos por esconder
y vida por devanar
Edu Monch
La tarde fría y su cansancio
memoria y canciones derramadas
como oscuridad de días ancestrales
sobre sueños malogrados
otro crepúsculo infinito
que no camina
sumergido en un hoyo de olvido
siempre repetido
reloj marcando segundos,
golpes de cincel
en el atardecer de mi vida
necesito de ti
pero entre tu y yo hay un río
de silencios y ahogados gritos
de manos que hoy no se alcanzan
brazos extendidos nadando en el vacío
dejando sólo nuestros dedos
que quieren tender lazos sobre pantallas
Me ahogo en el fondo de mi
mirando lo que no sé mirar
sintiendo aquello que sentía
una y otra vez,
una y otra vez
hasta que llega por fin la hora
de largarme de la oficina
Edumonch
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