• Ante un adiós, un sueño

    Finalmente llegó el adiós

    sin palabras

    justo a la mitad del invierno,

    tal como lo habían pronosticado

    el olvido y el amor,

    no acuden sueños

    ni esperanzas

    sólo la soledad como testigo

    Me refugio entonces en un recuerdo onírico

    en un amor pasado,

    para olvidar este presente adolorido

    que no deja de luchar

    contra si mismo

    Me sumerjo en un sueño,

    del que extraigo

    cientos de besos,

    brazos,

    mis manos sobre un cuerpo desnudo,

    y una mirada en la que me pierdo

    me desvanezco;

    entonces duermo

    o sueño que duermo,

    en ese instante todo se pierde

    el encuentro inconsciente concluye

    pero al abrir los ojos la encuentro

    ¡no se ha ido!

    ¡no he despertado!

    nos quedamos desnudos,

    abrazados entre el mundo

    ante el mundo

    hasta hacernos de nuevo día.

    El sol sobrepasa las persianas

    la luz se pega a su cuerpo

    a mis ojos

    para hacerme de nuevo olvido

    canción que cruzará

    por su memoria en unos años

    El sonido del despertador

    todo lo quiebra,

    sin sentir piedad por las ensoñaciones

    de juventud inconclusas

    que en medio de la madrugada

    terminaban su historia infinita

    El dolor se vuelve a hacer con la mañana

    y a ser el detonante de las palabras,

    descubro que al escribir

    busco encontrar la razón

    entre la explosión diaria

    y el ego de mi soledad

    Me quedo sin sueños, sin realidad,

    con mis poemas

    sobre pedazos de papel carmesí,

    entre angustias y noches líquidas

    amarrados a piedritas

    como mensajes encriptados

    lanzados por el desfiladero de la cotidianidad

    Edu Monch

    Una respuesta a “Ante un adiós, un sueño”

    1. Avatar de rubydesdeuropa

      wowo exepcional increible literal tequiero y un oceano atlanticopuede dividir personas pero un sentimiento jamas

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  • Acronía de un adiós

    Quiero congelar la memoria,

    dejarla intacta

    que no se borre nada

    que cada beso

    y la textura de tus labios

    permanezcan por siempre en mi boca.

    Formaré una nevada con palabras

    bares

    aceras

    manos

    alboradas

    carreteras

    Fosilizaré tu mirada dentro de mis ojos

    junto con todo este juego

    de querernos y no hacerlo

    entre el miedo y la certeza

    entre la duda y nuestros cuerpos

    Petrificaré el presente

    con tu cuerpo entre mis manos

    y grabaré este ritmo cardiaco

    con el pulso de los días,

    de las noches

    ¡Qué el pasado no llegue!

    quiero dejarlo esperando

    en alguna estación lejana

    aguardando, hasta morirse de viejo

    Quiero adormecer mis brazos y piernas

    con tu cuerpo acurrucado contra mi pecho

    para pensar por un momento,

    que al despertar, entre el frio de la madrugada,

    estaremos nuevamente entrelazados

    ¡Quiero pausarlo todo!

    …al día de hoy

    por si acaso el mar te trae de vuelta

    hacer de cuenta que no te has ido

    que nunca te fuiste

    Entonces pensar que un adiós,

    no es adiós

    sino tan sólo un silencio prolongado

    y que el tiempo,

    no es tiempo

    sino sólo un escondite del destino

    Dejaré este sueño

    bajo el hielo de la almohada,

    para soñarlo a diario

    y con la fé de revivirlo

    en unos meses

    en unos años

    en otra era

    en otra vida

    Edu Monch

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  • Arritmia cardiaca

     Mi corazón, luego de deshacerse

    de acabar hecho añicos

    a media calle

    atropellado por la vida misma

    fue remendado

    re armado

    re inventado

    con pedazos de corazones ajenos

    con una aorta de pasado

    con ventrículos adoloridos,

    adormecidos  

    con arterias enmarañadas,

    sobre un pericardio plástico

    y  válvulas arrítmicas

    que pronuncian nombres

    de personas que no conozco

    que no recuerdo.

    Un sístole y un diástole

    que no se hablan

    y viven a destiempo

    Mi mutilado corazón

    es un Frankenstein

    que vaga por las noches

    en busca de aquello que perdió

    que extravió a mitad de la calle

    a mitad de un sueño

    de un bar

    o en el abismo

    profundo del pasado

                          Edu Monch

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  • Entre preguntas y tribulaciones

    Entre preguntas y tribulaciones

    caminando a diario sobre la duda

    con la incertidumbre del que espera

    y  no espera nada,

    salvo algún golpe del tiempo

    que todo lo mueva

    A diario negarme a ver

    que la banca del parque se ha oxidado

    y el sillón frente al televisor

    ya no alcanza a llenar vacíos

    Los teléfonos sólo marcan distancias,

    amor  diluido  entre  anhelos postergados,

    pasión con sabor a naftalina 

    y  a olvido,

    mucho olvido

    Ni ideas, ni preguntas

           ni historias

                   ni siquiera los besos

    y mucho menos las noches

    nada me alcanza para llenar un sueño

    y el inconsciente del inconsciente

    ya no me regala historias de consuelo

    mientras me invento que duermo

    La rima se me atora sin querer

    frenando el ritmo de los días

    que llegan con sus mañanas frías y tristes

    para conducirme entre palabras

    que no me llevan a ningún lado

    y me dejan

    dando golpes con los dedos

    al ritmo de un  s  –   o  –    s  

    contra este estúpido teclado

                         Edu Monch

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  • Le perteneces al silencio

    He descubierto que le perteneces al silencio

    a la boca cerrada que pronuncia tu nombre

    a la mente que captura tu mirada

    a los brazos que no te retienen

    a los besos que nos repetimos

    una y otra vez en la mejilla

    a esos versos que tanto escribo

    y tanto  te contienen

    Te guardo

    en este silencio abrasador,

    que arde como duda,

    en una imagen a contra luz

    con el sol dibujando  tu perfil, tu sonrisa

    Te guardo en una esperanza iluminada

    en ese abrazo-beso-silencio

    que siempre llega

    justo a la mitad

     de otro adiós

                              Eduard Monch

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  • Anoche negocié con un vaso de whisky

    Anoche negocié con un vaso de whisky

    el ahogarte en el olvido

    no para olvidarte contundentemente

    ni para deshacerme de este

    pensarte siempre tan a gusto

    sino con la simple intención

    de poder dormir

    y por un momento

    dejar de pensar en ti.

    Entonces guardé tu recuerdo en el buró

    cerré las ventanas

    apagué la luz

    pero la obscuridad y el silencio

    me devolvieron a tus labios

    a tu cuerpo,

    a tu belleza intrigante

    Entonces el whisky y yo

    ante la abrumadora presencia

    y constancia de tu recuerdo,

    en medio de la obscuridad y el silencio,

    nos olvidamos del olvido

    y negociamos entonces

    abocarnos

    a recordarte

    Eduard Monch

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  • Hoy desperté pensándote

    Hoy desperté pensándote

    Hoy desperté pensando en ti,

    como muchas otras mañanas

    con estas ganas de verme en tus ojos,

    luego la regadera y el agua,

    me devolvieron a esa  imagen

    siempre recurrente de tu cuerpo

    de tus labios

    Me llegó el recuerdo de tus besos

    siempre tus besos,

    simples

    profundos,

    desprovistos de obscuridades

    Pasé toda la mañana sintiendo

    ese dolor que me produce tu belleza

    tu ausencia

    tu misterio, tu entusiasmo,

    tu paciencia

    y en esas ganas que a veces nos faltan

    pero que  juntos nos acabamos inventando

    También pensé en esta larga cuerda que es la vida

    y en como nos enrosca

    y nos deshebra

    Hoy amanecí con esa sensación simple

    y a gusto de quererte

    con lo lindo que es saber que se puede querer

    entre la sencillez de las palaras

    en el encuentro de unas manos

    en un par de labios que se buscan

    con nuestros cuerpos que se encuentran

    Me sorprendió la mañana

    con estas ganas de ti

    como para diluir juntos el tiempo en un café

    o sumergirnos durante la tarde en una copa de vino

    En resumen hoy desperté pensándote

    con esa sensación tan linda

    que se produce con el simple hecho

    de saber que existes

    Edu Monch

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  • Coctel molotov

    Entrada a la obscuridad

    abismo de olvidos

    un sueño que me encuentro por la calle

    andar sin saber

    desconocimiento del ahora

    desmoronar las últimas neuronas

    hasta quedar sin pensamiento

    aislado

    deseo que se destapa,

    el mundo cabe en los ojos

    y se va directo al olvido

    olvido del olvido

    fases, pérdida

    tanto se pierde

    amigos, sueños, entusiasmos.

    Una semana de adioses

    de historias truncadas

    días de la semana como puntos finales

    como puntos suspensivos

    Pies fríos que sueñan nuevamente

    con volver a  tierra

    Un cuerpo que sueña quedarse contigo

    sin amanecer

    y la mente atrapada

    en la belleza absoluta de unos ojos, de unos labios.

    Pero el tornado de la noche todo lo devora

    todo lo mezcla

    palabras, acciones, noche

    olvido, pérdida, olores 

    palabras, besos, cuerpos

    coctel molotov,

    como tantas otras noches,

    a punto de explotar

     

    Regreso…

     

                        silencio…

     

    Me extravío en la duda

    ignorando en dónde radica

    realmente, mi verdadera realidad

                        Edu Monch

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  • Entre días y noches

    A veces

    ese lapso de tiempo

    que llamamos una  hora

    se hace un instante ante tu mirada

    Cientos de emociones diluidas en un café

    se hacen risas y esperanza

    Días de lluvia

    de frío

    de agua escurriendo por tu piel

                                *

    Ayer di un pequeño salto dentro de tus ojos

    para empaparme de la luz que de ellos emana 

    Me extravié dando un paseo por tu mente

    mientras de la mano recorríamos un mapa

    con la geografía de  los sueños

                                   *

    Hay ciertas noches

    en que mis labios apenas logran tocar tus labios

    con la humedad de una rápida despedida 

    Hoy, igual que ayer o que cualquier otro día

    te pienso

    y la emoción dibuja una sonrisa

    borroneando la tristeza

    En días como hoy

    me llegan estas ganas necias de abrazarte,

    de asirme a tu piel, a tu cuerpo

    En esos días de ti

    es sencillo rasgar el costal del pasado

    para luego rellenarlo con virutas de aserrín

    En esas tardes de vino blanco

    y tertulias hasta el amanecer

    siempre es suficiente mirarte y  mirarme a tu lado

    para reconstruir la noche, la vida

    Hay algún amanecer que nos atrapó

    con ese sol de mañana

    y nuestros cuerpos desnudos,

    en el alba de nuestra historia

    Hay otras noches

    en que nuestras bocas y cuerpos juegan,

    una larga persecución

     entre mesas, bares, autos, hasta alcanzarse

    También madrugadas

    en que terminamos felices, abrazados

    entre arrepentidos y desnudos

    Pero siempre,

    al final,

    está tu calle

    y su portal

    para resguardar en secreto

     un adiós en besos, en caricias

     y la promesa eterna de volver a vernos

                       Edu Monch

    Una respuesta a “Entre días y noches”

    1. Avatar de César Daniel ;)
      César Daniel ;)

      me gusto mucho!
      siempre es suficiente mirarte y mirarme a tu lado…
      muy bueno…
      sigue asi…
      y te visitaremos segudio 😉
      buena vibra..

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  • Confesión

    Me interné en la profundidad de mis océanos

    con la intención de olvidar,

    me lancé desde lo más alto de mis abismos

    para aprender a soñar

    trabajé sembrando estrellas en el desierto

    ignorando lo que iba a cosechar

    me perdí por bosques durante cientos de noches

    con caperucita y el lobo feroz

    El alcohol transitó por años las autopistas de mis venas

    sin saber cuando parar

    me escondí en alcantarillas, en trincheras nocturnas

    que desaparecían al amanecer

    Un minotauro citadino me destrozaba a diario a empellones

    contra muros, calles y banquetas 

    me encerré en cuartos en donde nunca entraba el día

    y siempre amanecía de noche

    En el río de mi soledad, haciéndome el sordo, 

    me ahogué entre sirenas.

    Abrí puertas, entré a iglesias, rompí ventanas

    lloré por los bulevares misteriosos de la duda.

    hasta empeñé mi corazón apostando contra el destino

    pero todo fue un eterno volver

    retornos, espirales

    toda mi vida,

                             aquella vida,  

                      no era más que un endoso

    y al final de  las historias,

    al fondo de los sueños recurrentes

    extraviada siempre entre esperanzas y canciones

    estabas y estarás, siempre tu.                   

                                     Edu Monch

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