• Mis ojos tienen la necesidad

    Mis ojos tienen la necesidad

    de llegar a tus ojos

    de hallarte en una mirada,

    mis oídos tienen cierta fascinación

    por tu voz

    y mi voz gusta de deslizarse

    por tu oreja

    hasta cimbrarse

    contra tu mente.

    Mis brazos tienen la necesidad

    de alcanzar tu cuerpo

    y retenerte en silencio

    Mis labios no soportan estar lejos de tus labios

    y buscan rincones,

    autos, oficinas o habitaciones

    para encontrarlos

    para encontrarnos

    porque todo mi cuerpo

    desea estar envuelto de tu cuerpo.

    porque tus ojos, tu voz,

    tus oídos

    tus labios

    se agitan y se quedan atentos,

    excitados

    mientras jugamos desnudos

    a destrozar la vida

    y la muerte  

    entre los labios

                               Edu Monch

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  • A-gota-miento

    Silencio profundo

    la lengua atorada entre los dientes

    la mente quiere dormir

    apagarse

    olvidar el mundo

    cabeza que gira y gira

    entorno a un adiós

    un último adiós

    y ganas de hablar

    del cansancio,

    de mi boca

    de mis ojos

    de mi mente

    de las palabras

    que se recluyen

    se encierran en si mismas

    Deseos de hablar con nadie

    o de hablar

    como si de verdad alguien escuchara

    y entendiera

    como si a todos los oídos

    no se los hubiera llevado ya la muerte

    acuerdo

    recuerdo

    quiero desvanecerme

    entrar en el viento

    mirar como camina todo sin mi

    como se hace y se re hace todo sin mi

    como acude el olvido

    de mi propia existencia

    a cada persona

    en todos aquellos

    que me miran sin escuchar 

    ser testigo silencioso

    de mi propia muerte

    y quedarme a vivir

    en el vacío

    que me habita de costilla a costilla

    de  oreja a oreja

    sin ganas de nada

    sin ganas de rellenarme

    quedarme como aire estático

    sin sonrisa

    sin labios para dar la vida por tu piel

    hoy me refugio en esta desesperanza

    que no es más que la canción

    del que se hace aire

    del que se agota

    del que ya no tiene

    más que una cabeza

    giratoria

    un silencio profundo

    y unas manos sin dedos

                 para ofrecer

                                    Edu Monch

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  • Re encuentro

    Transcurren días,

    como meses con sabor a tu ausencia

    a tu distancia entre preguntas

    a nuestra vida diluida

    entre todos, entre nadie.

    Siempre con la promesa 

    que se hace prorroga

    Todo pasa menos tu

    asuntos, días,

    autos, personas a prisa

    Hasta que después de meses

    apareces sola,

    sola a mitad de la calle,

    y al mirarte a lo lejos:

    te encuentro

    y  juntos

    vamos otra vez  encontrando

    aquel camino trazado que se hace retorno

    lugar ya conocido

    refugio del tiempo

    en donde nos atrincheramos.

    De nuevo una velada,

    otra vez las manos

    que juegan

    que acercan

    y se apartan.

    Abrazarme a ti

    a recuperar lo perdido,

    noche de todas las noches,

    palabras aglutinadas,

    tu nombre atrapado en la memoria,

    tantas imágenes

    entre tonos 

    entre intensidades.

    Reiniciar

    tu mano entre mi mano

    partir

    mi mano entre tus piernas

    repetir

    labios entre los labios

    repartir

    nuestras manos entre dos cuerpos

    bajo unos ojos abiertos

    que lo miran todo

    que capturan y olvidan

    El alba apura el último beso

    nos apartamos

    de nuevo partir

    en medio de la calle

    guardando una promesa

    un recuerdo

    una esperanza

    un sueño que de nuevo

    tardará en regresar.

                                       Edu Monch

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  • Con la promesa de olvidar

    He descubierto apenas el sabor de tu piel

    la forma y la textura de tus labios.

    Recientemente encontré,

    casi sin querer,

    como se sentía tu cuerpo entre mis brazos

    Hace unas cuantas noches

    te hallé frente a mi

    entre whisky y vino blanco

    inmersa en tus palabras

    extraviada dentro de un sueño

    escondida en tu propia mirada

    Esa noche apenas volví a reconocer

    el suave tacto de tu mano en la mía

    Cuando la noche casi concluía

    fue cuando nuestros ojos

    se quedaron fijos

    mirándose

             dudando,

                  agonizando,

                           atemorizados

    justo en ese instante decidimos,

    pese a recién encontrarnos,

     hacernos olvido,

    por lo que me tomé unos días

    con la tarea de olvidar,

     olvidar tu cuerpo,

    que dejé tendido y callado entre mis brazos,

    me prometí no pensar en tu mirada

    por lo que oculté tus ojos entre las palabras.

    Todo el recuerdo acumulado

    en nuestras manos

    se quedó oculto bajo la ropa

    Nuestra boca,

    y aquellos labios que buscaban

    y encontraban,

    se los regalé

    a  tu calle, a la noche

    y a todas las madrugadas

    Pero entre tanto olvido

    la infinita blancura y el sabor de tu piel

    se me perdieron entre tantos besos

    Tu último beso, ese beso infinito

    que concluía e iniciaba

    una y otra vez repetido,

    ese  lo  extravié

    dentro de un sueño

    en la profundidad del inconsciente

    en ese rincón

    en donde viven los secretos y la esperanza

    justo en el rincón

    en donde se fabrican los sueños.

    Así, en la memoria 

    quedaron olvidados y enterrados

    nuestros cuerpos 

        apartados

                     apretados

              uno contra otro

    dentro de un féretro blanco

    bajo el epitafio:

    «Aquí yace lo que una noche existió»

                                  Eduard Monch

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  • Bienvenido de vuelta

    Bienvenido de vuelta

    a tu no deseada pero necesaria

    lenta agonía

    a este rincón en donde

    la muerte transita entre los pasillos,

    en el que todo sabe a nada

    y la nada abre

    su puerta

    a todos

    Me ofrezco como sacrificio

    carne de cañón expuesta

    a la metralla enemiga

    ante la mira telescópica

    del que desea des hacerse

    de los que creemos en la vida

    Mientras espero

    me siento a observar

    a aquellos que juzgan

    que asesinan con las palabras

    con los ojos

    que truncan esperanzas

    que miran siempre el mundo

    bajo la misma mirada

    ¿Qué tan flexible debe de ser una mirada?

    si con ella juzgas

    si con ella juegas

    a desacreditar

    y a des hacer

    Necio es aquel incapaz 

    de ensanchar su mente y su alma

    con el conocimiento diario

                            Eduard Monch

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  • En demolición

    Observo en la ventana,

    en la televisión, en las revistas

    y sigo viendo torres

    torres que se derrumban

    como días,

    vidas acomodadas, encimadas, que seden

    ante el inexorable reclamo del tiempo

    Sigo escuchando

    timbres que retumban

    que aclaman y buscan

    a ese que algún día  fui

    aquel que ya  no está

    ese que quedó enterrado

    bajo toneladas de días, 

    entre gritos

    y ladrillos carcomidos por la costumbre

    sumido entre vigas retorcidas 

    vigas que dejaron de fingir

    que no pudieron soportar más,

    y se doblaron

    para no dejar, nada más,

    que estos derrumbes diarios

     y unos cuantos sueños flotando

    como una vida paralela

    de ilusiones y esperanzas

    con la que me intercambio a veces

    Viajo sobre ruinas 

    de paisajes soñados por el pasado

    sobre realidades deformadas

    entre polvo que se hace dolor

    que se adhiere al rostro

    que penetra

    hasta lo más hondo

    de los pulmones

    vuela,

    habita en tus ojos

    en el pasado

    que niega a ser enterrado

    o demolido

    solo permanece estático

    erguido como ruina

    callado

    osado lastre

    piedra adosada

    pasado esquela

    polvo

                polvo

    polvo

                   Eduard Monch

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  • Esa luz que entra por la ventana

    Esa luz que entra por la ventana

                                         no es suficiente

    simulamos que con luz artificial

    iluminamos el día

    pero yo lo quiero gris

    un día gris entrando por la ventana

    sin perturbarlo en absoluto

    no lo quiero afuera

    no lo quiero en la calle

    vagando, tristeando

    con su aire melancólico

                           *

    La  lluvia de la mañana 

    se lleva mi mente a un recorrido

    entre la humedad de tu piel

    al recuerdo de tu cuerpo

    que se acerca frío

    tembloroso

    buscándose en mi

    Cuerpos húmedos

    cuerpos de lluvia

    que se encuentran

    entre gotas destiladas de sueños añejos

                            *

    De regreso me doy cuenta

    que este espacio no me contiene

    ni el sonido de las sillas que se arrastran

    ni los cajones de escritorios

    que se azotan y se esconden

     o los teléfonos que no paran

    de taladrar, timbrar en mis oídos

                              *

    La ventana se hace vitrina

    en el que está contenida tu ausencia

    tu cuerpo desnudo

    tus labios

    Quiero atar tu pensamiento a ese poste

    para que vuele sólo cuando mis ojos lo toquen

    para que no le de vueltas al mundo de las conclusiones

    de las aseveraciones

    para detenerlo antes de que, cansado girar,

    encuentre finales abruptos e inesperados

    La ventana y yo nos miramos fijamente

    no decidimos de que lado habita la soledad

    pero el frio nos dice

    que estás lejos

    el  mundo está lejos

    y la oficina sigue sin  contenerme

    y me regala estos ojos que se cierran

    para poder alcanzarte

                                    Eduard Monch

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  • De papel

    Los ojos no resisten
    el embate del cansancio
    de la ausencia
    en este presente amorfo
    agotadías, agotavidas

    En la espera de que el viento golpeé,

     empuje las hora

    contra las  indecisiones;

    de papel estoy hecho

    y en cada doblez me formo,

    me quiebro, me resquebrajo

    Entre lluvia me reblandezco

    al punto de desmoronarme

    estoy hecho para des hacerme

    para no dejar nada

    salvo un vago recuerdo

    que la corriente arrastra

    hacia todos lados

                                            Eduard Monch

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  • Ctrl.alt.supr

     la vida se va a negros

    silencio

    silencio absoluto

    sólo queda

    el corazón

    como cursor intermitente

    en medio de la obscuridad

    piensas que con desconectar

    tus pies de la tierra 

    y tu mente de la gente

    por cinco segundos

    todo regresará como antes

    reiniciarás procesos

    relaciones, palabras y sonidos

    pero al volver

    la memoria está en blanco

    tratas de ubicar aquel punto

    punto exacto

    en el que todo parecía perfecto

    el lugar

    y el tiempo preciso de tu memoria

    en donde guardaste: 

    tu vida perfecta

    tus amigos perfectos

    tu trabajo perfecto

    tus amores perfectos

    noches y días perfectos,

    para partir de nuevo

    pero es imposible

    todo esta perdido

    apenas puedes repetir tu nombre

    pero ahora se escucha y se lee diferente

    ahora carece de significado

                            *

    de un álbum de fotos

    recuperas algunos rostros,

    entre cientos de hojas sueltas

    y una libreta color vino

    tratas de armar

    aquel que eras,

    rompecabezas de historias

    y ansiedades,

    no hay reconstrucción precisa

    no se recupera nada

    todas las palabras se aglutinan

    como signos carentes de referencias

    hasta el tacto de una mano sobre el cuerpo

                                               carece de sentido

                                  *

    no puedes emerger de tu pasado idílico

    tienes que re nace de tu propia nada

    de tu propia ausencia

    hasta volver a decir:

    «yo soy»

    para después creer que eres

    pero jamás serás aquel que un día fuiste

    hoy tienes este  re inicio

    desde nada

    hacia nada

    hacia un nuevo ser idílico

    que en otro punto, nuevamente

    dejará de ser

                     *

    la muerte llega

    cuando tu capacidad

    esta sobre pasada

    cuando la memoria se niega

    a procesar algo más

    en ese intante todo se congela

    entonces decides:

    no volver a empezar

    no perderlo todo nuevamente

    no dejar de ser

    te quedas estático

    con tu cuerpo quemado

    por la sobrecarga emocional

    pierdes comunicación

    con la periferia

    y tu memoria sobre saturada

    se resigna

    en ese momento 

    encuentras un escape

    tu función última

    el recurso pre establecido

    desde tu nacimiento                

                      «la renuncia»

    fade to black

                             Eduard Monch

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  • EL ser

    El ser, 

    no emerger de un pasado idílico,

    nace de su propia nada

    de su propia ausencia

    se forja en el yunque

    hasta que puede decir:

    «yo soy»

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